En 2025, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desempeñó un papel clave en la definición de una agenda multilateral renovada para el mundo del trabajo, orientada a responder a los desafíos económicos, sociales y laborales a nivel global.

A lo largo del año, la OIT trabajó de manera coordinada con socios estratégicos, gobiernos, empleadores, trabajadores y comunidades de distintas regiones del mundo, con el objetivo de fortalecer las normas laborales internacionales y promover políticas más inclusivas. Estas acciones buscaron garantizar mejores condiciones de empleo, mayor protección social y el respeto de los derechos fundamentales en el trabajo.

La organización también impulsó iniciativas centradas en la inclusión, poniendo especial énfasis en los grupos más vulnerables, como jóvenes, mujeres y trabajadores informales, con el fin de reducir desigualdades y fomentar oportunidades equitativas.

Con estas acciones, la OIT reafirmó que el trabajo decente no solo es un derecho fundamental, sino también un motor esencial para la prosperidad compartida y el desarrollo sostenible, consolidando su compromiso con un futuro laboral más justo e inclusivo para todos