EN UN CONTEXTO GLOBAL ATRAVESADO POR EL AVANCE DEL AUTORITARISMO Y EL DEBILITAMIENTO DE LOS DERECHOS LABORALES, EL MOVIMIENTO SINDICAL INTERNACIONAL LOGRÓ RESISTIR, DENUNCIAR LA CAPTURA CORPORATIVA DE LA DEMOCRACIA Y CONSOLIDAR NUEVAS ESTRATEGIAS DE ORGANIZACIÓN PARA DEFENDER EL PODER Y LA VOZ DE LOS TRABAJADORES.

El año 2025 quedará registrado como uno de los períodos más desafiantes para los derechos laborales y la democracia en el mundo. El avance del autoritarismo, los conflictos prolongados, la profundización de la desigualdad y los ataques sistemáticos al multilateralismo configuraron un escenario global adverso para los trabajadores.

Los datos del Índice Global de Derechos 2025 de la Confederación Sindical Internacional (CSI) reflejan con claridad la magnitud de la crisis: el 87 % de los países violó el derecho de huelga, el 79 % restringió la negociación colectiva y tres cuartas partes excluyeron a los trabajadores del acceso a los sindicatos. Estas cifras evidencian un deterioro generalizado de las garantías fundamentales en el ámbito laboral.

Frente a este contexto, el logro más significativo del movimiento sindical internacional ha sido su capacidad para defender el espacio democrático y reconstruir su poder bajo presión. Un momento decisivo fue el fortalecimiento de la campaña Por la Democracia, impulsada por la CSI, que alertó tempranamente sobre la toma hostil de las instituciones democráticas por parte de intereses multimillonarios y corporativos.

La central sindical denunció cómo la concentración extrema de riqueza se está traduciendo en poder político orientado a debilitar las instituciones democráticas y los derechos laborales. Bajo esta premisa, los sindicatos sostienen que defender la democracia es esencial para garantizar que los trabajadores tengan voz, protección y un futuro digno.

En esa misma línea, la CSI publicó el informe Corporate Underminers of Democracy 2025, que identificó y cuestionó a empresas que utilizan su poder económico para erosionar las bases democráticas. El documento contribuyó a visibilizar que los ataques contra los derechos laborales no son hechos aislados, sino parte de una estrategia más amplia de concentración de poder y riqueza.

El año también dejó avances relevantes en la defensa de derechos fundamentales. La presentación del caso de los trabajadores sobre el derecho a la huelga ante la Corte Internacional de Justicia marcó un hito histórico en la lucha jurídica internacional. Asimismo, las campañas de solidaridad lograron la liberación del dirigente sindical bielorruso Aliaksandr Yarashuk y mantuvieron la atención global sobre la represión en Myanmar y Hong Kong.

Pese al escenario adverso, la organización sindical se mantiene como una fuente de esperanza. Desde las campañas de trabajadores de plataformas por un convenio vinculante en la Organización Internacional del Trabajo hasta nuevos programas de organización que involucran a miles de personas en todo el mundo, los sindicatos no solo resisten: crecen, renuevan su liderazgo y fortalecen el poder colectivo necesario para construir un futuro más justo.